¡Oh Iván, mi capitán! – crònica Infantil B – Horta U AT

¡Oh Iván, mi capitán!

Per Albert Aubach

Camp Municipal La Satàl·lia, 20 de octubre de 2018

Infantil B vs U AT Horta B

Eufórico, gritando, sonriente y animándose los unos a los otros, el Infantil B del Apa Poble Sec se pasea por la revisión previa al partido. Los padres animan desde detrás del banquillo, y Víctor, asistente del entrenador, recuerda a los chicos la importancia de salir con la mente puesta en comerse al rival.

Júbilo loco en los locales, quienes vienen de sumar cuatro puntos de los seis posibles. Pero este partido es distinto. Juegan contra el líder y estos no tardan en adelantarse en el marcador. El campo está empapado y de bailar en el agua a terminar manchados de barro.

Fútbol de niños de 12 años, fútbol auténtico

Entendamos lo primero: el fútbol en estas categorías no es fútbol. O, por lo menos, no es el mismo deporte que vemos por televisión. Aquí no hay estrellas. No hay un Messi o un Neymar. En la Liga Santander el objetivo es avanzar controlando el balón, mover el balón y pasarla para generar ventajas. Bien, pues en segunda división de Infantil el fútbol no es así. No hay equipos, sino grupos de amigos. A veces también hay goles, pero se basa en crear grupo a la par que el entrenador enseña algo de inteligencia emocional.

La estrategia de Arias

El exboxeador Joe Louis contaba que todo el mundo tiene un plan hasta que te pegan un puñetazo en la boca. Esta vez el puñetazo era el gol tempranero. Salía con el partido preparado y recibió un gol en pocos minutos. Reaccionó y atacó con verticalidad. Jamás se desilusionó ni echó atrás al equipo. Porque son niños. Porque tienen que aprender a tocar el balón. El premio a tal esfuerzo se traduce en gol. Pero el tanto ha hecho mucho más. Ha conseguido desestabilizar al portero y los locales tienen el encuentro donde quieren.

En el Horta son prudentes. Tranquilos y con firmeza, tocan el balón para crear espacios como los de Primera aun sabiendo que el estado del campo no invita a ello. La técnica y las ocasiones se suceden, y por momentos el partido es suyo. Enlazan ocasiones de todo tipo. Por arriba, por abajo o de falta. La defensa y el portero esquivan lo que pueden y más, pero no fue suficiente. Lo intentaron pero se encontraron ante un muro. Los locales fueron menos entusiastas, pero gracias al juego de espaldas de Joel y a las paradas de Iván que consiguieron pasar el chaparrón. Primera mitad y uno a uno.

Manoplas XL

En la segunda mitad prosigue el partido con su alto ritmo. El Horta no se descuelga y lo sigue intentando. Para una más el portero y el acoso se hace evidente. Sin embargo, Iván sigue brillando. Los siguientes diez minutos fueron un visto y no visto. Intercambio de golpes pero con posesión estéril. Michael lo intentaba y Álvaro la pedía. Hablando de Álvaro, qué delantero. Peleón y con garra. Con fuerza y hambre de goles. Estira al equipo y hasta sería capaz de rematar un melón con el culo. No por nada viste el ‘9’.

La delantera del Horta parece un huracán, y a los huracanes nadie puede detenerlos. Iván con un corazón que ni los Médicos Sin Fronteras y unas manoplas XL lo ha intentado, pero no podemos pedirle que lo pare todo. Los visitantes marcan y vuelven a adelantarse en el marcador. Uno a dos.

Quedan los últimos veinte minutos. El partido no sigue las normas de Johan Cruyff para el fútbol, aunque las ideas son claras y hay precisión. Interior y no empeine. Arias chilla desde el banquillo “vamos equipo, ¿ya no hay ganas o qué?” y los de amarillo aprietan.

El rival marca el tercero de penalti y el Apa está grogui. Grogui, para suerte de todos, por unos momentos. Sale el sol y recorta distancias con un tanto de Álvaro. Dos a tres. Minutos después, le anulan el empate con un dudoso fuera de juego.

Termina el partido. Es tarde.

Que les sirva para mejorar

El Apa comprende que el Horta ha sido superior. Hoy ha sido demasiado para él. Ha perdido. Pero pasa una cosa. La ventaja de soñar con ser futbolista, como hacen estos chavales y a diferencia de otras profesiones como bombero o médico, es que no hace falta cursar una carrera. Te empiezas a preparar desde niño y puede que este árbol hoy haya caído, pero tiene madera de campeón.

Albert Aubach

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