Cadet B 1 – 0 Sant Gabriel – Un ‘nueve’ hábil y ratonero

Cadet B 1 – 0 Sant Gabriel

El Cadet B es posiciona com a líder provisional

Crònica d’Albert Aubach Campoy

Un ‘nueve’ hábil y ratonero

Camp Municipal La Satàl·lia, 3 de noviembre de 2018

Tranquilo y relajado pero con la necesidad de sumar los tres puntos si quieren soñar. El Cadete B salta al terreno de juego y en frente tiene a un Sant Gabriel en principio inferior. Eso no impide, sin embargo, que desde el área técnica no se recuerde la necesidad de salir enchufados. Vienen de acumular diez puntos de los doce posibles y una victoria apretaría a los dos de arriba.

Se reúnen en el centro del campo. “Un, dos, tres, ApaPoble Sec”… y empieza el espectáculo. El rival presiona arriba y dificulta la presión. El nueve local, Luca Romero, no se esconde y pelea por los balones que desde la defensa envían al cielo. Ya pueden mandarle un balón de rugby o un piano que luchará por este.

Gegenpressing en fútbol de niños

Los defensas están abrumados. No se esperaban el Gegenpressing del Sant Gabriel y cometen dos fallos que Ivan López tiene que solucionar. La prsión constante y el alto ritmo puede con ellos. La solución: balón largo y a correr. Es a lo que invita el rival y a lo que invita este diminuto patio de recreo. A pesar del constante acoso, todo no es bueno en el sistema de los visitantes. Expone demasiado y precisa poco para lo que tienen.

El partido se embarulla, pero sigue a buen ritmo. Un intercambio de golpes y mientras el Apa busca meterse hasta la cocina, el Sant Gabriel se contenta con terminar jugada. Llevamos veinte minutos de reloj y Lluís Bardajilestá soberbio. Su aspecto liviano puede inducir al error: su fragilidad es un espejismo. Desde el lateral dirige y se asocia con Luca, y el delantero por supuesto está encantado. Llegan un par de veces y recuerdan al público que este partido lo juegan dos equipos.

“Con presión y a dos toques”

Esa es la orden que llega desde el banquillo. Continuanapretando y cada vez que el mediocampo se permite el lujo de hacer tres toques en un campo de dos por cuatro encima tiene a cinco rivales. Se hace imposible. Mientras tanto, Iván se hace notar. Es egoísta. El área es suya y nadie puede entrar. Y sino, grito que te llevas. Uno de los líderes del equipo, uno de los que no deja de animar.

El reloj sigue corriendo y el Apa consigue un par de córneres y faltas. Continúan espesos. Pasan los minutos y uno ha perdido la cuenta de la de veces que la pelota ha salido fuera. Termina la primera parte y empate a cero.

El escalador del Everest

Ilyas juega como un escalador en el Everest, con suavidad, con serenidad, sin dar tirones. Dicta el tempo, y en medio de la pausa que marca, penalti a favor. Luca toma carrerilla y, con los brazos en jarra, espera a que el árbitro le permita chutar. Anota a los dos minutos de la segunda parte. Uno a cero. Respira el equipo y el público se levanta, como si aplaudiera a unos gladiadores romanos. Minutos después, un error defensivo permite que volvamos a ver los guantes XL de Iván.

El partido ha ido de lo aburrido a lo entretenido. Parece otro. Ellos siguen apretando, pero el gol no sólo ha adelantado al Apa sino que ha tenido un efecto despertador. Quizá sea la charla del descanso o que por fin se lo creen, pero ahora van a por el encuentro.

Con quince minutos de segunda parte, se marcha nuestro escalador del Everest. Abatido. Arrastrando los pies cual marinero en tierra tras una larga noche de navegación. El acoso se intensificaba y necesitaban velocidad. El correcalles prosigue. Napo e Iván están en modo seguro de vida y mantienen la victoria en el marcador. Quedan diez minutos. El entrenador hace cambios. No quiere que los tres puntos se le escapen.

Ya queda poco

En el otro banquillo, por el contrario, se ponen nerviosos. Falta poco tiempo para que el árbitro dictamine el final y el Apa sabe que el fútbol es para listos. Pierde tiempo, defiende con la posesión y anestesia el partido. Llegamos a los últimos instantes. Falta a favor del Sant Gabriel. Todo el Apa metido en su campo. El lanzador del SantGabriel coge aire. Tres pasos para atrás. Se dispone a lanzar y para Iván con total seguridad. Nadie lo dudaba. Una más, y con esta van cien. Al cabo de unos segundos, el árbitro pita el final y el Apa gana uno a cero.

El futuro

Pasarán los partidos y el nombre de Iván seguirá brillando. Su Martini frente a una playa del Caribe ya está preparado. Lo ha parado todo y puede irse al vestuario tranquilo. Puede que no hayan ganado como Pedro por su casa. Por supuesto que no ha sido un veni, vidi, vici porque la victoria ha sido apuradísima y con un gol de penalti, pero se han llevado los tres puntos, y mientras la ruleta del negocio en el fútbol sigue girando a nivel profesional, estos chicos nos recuerdan porque este fútbol es mejor: este fútbol es distinto.

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